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BaleineCash

El ADN de BaleineCash

1. Contabilidad, ¿para qué?

A nadie le gusta llevar sus cuentas

Seamos honestos: a nadie le gusta llevar sus cuentas. Si a usted le gusta, vaya al médico.

Y ningún programa se lo hará agradable. BaleineCash tampoco. Nuestro objetivo no es hacer la cosa placentera, es cubrir una necesidad.

Más antiguo que la escritura

¿Lo sabía? Los textos escritos más antiguos que conocemos no son poemas ni leyes: son cuentas. En Sumeria se llevaba registro de rebaños y sacos de grano antes de saber escribir un relato — la escritura nació de esa necesidad.

Poco romántico. Uno tiene derecho a encontrar injusto que los corazones grabados en los troncos hayan resistido los siglos peor que las ovejas contadas en arcilla.

Queda el hecho de que llevar cuentas es tan viejo como el mundo, y probablemente hay una buena razón para ello.

2. ¿Le suena algo de esto?

Va justo

Está en rojo, se pasa de sus presupuestos, los finales de mes son difíciles. ¿La frase de Oscar Wilde — «puedo resistir a todo, salvo a la tentación» — le hace algún eco? ¿O más bien Chaplin en *La quimera del oro*, comiéndose el zapato? ¿Los ingresos no están a la altura de los gastos, y toca sopa de suelas?

Llevar su contabilidad no cambiará su situación. Digámoslo ya, cualquier otra cosa sería deshonesta.

Pero repasar las cuentas con regularidad, volver sobre las decisiones financieras ya tomadas y ver las que no ayudan — ese pequeño exceso que en sí no era grave, luego el siguiente, luego los doce del año —, eso sí cambia algo. Tener una visión de conjunto: entradas, salidas, reservas, deudas. ¿Dónde estoy?

Tomar conciencia, fijarse un presupuesto, intentar mantenerlo, mirar las desviaciones de frente: eso ayuda a mantener el rumbo. Ayuda a decirse, ante la siguiente tentación: «esta me la guardo para el mes que viene, ya he pecado bastante este mes». Y ayuda a responder a la pregunta «¿cómo salgo de esto?».

Una tabla de salvamento no cruza el Atlántico. Pero es el principio de algo: lo justo para pasar la siguiente ola, y quizá para surfear en lugar de hundirse.

Ya no va justo

El negocio funciona. Está bien — y es el momento de no envalentonarse.

¿Han entrado todos los ingresos? ¿Hay algo que reclamar? ¿Obras en curso, presupuestos, facturas, pagos pendientes? ¿Qué importes siguen abiertos? Y la próxima declaración, ¿cómo la abordamos?

No puede permitirse un SAP, pero le gustaría estar mejor armado que con una calculadora la víspera del plazo.

El patrimonio familiar ha golpeado

La casa de familia ha pasado a ser un bien en proindiviso — con el hermano, la hermana, los primos y el tío Arturo. Reparto del patrimonio, de los gastos, de los ingresos, una cuenta bancaria común: nada de eso es fácil de llevar.

Y hay que poder sacar un estado — para uno, o para los demás — que respete la cuota de cada cual e incluya lo que le pertenece al 100 %. Suficiente para preparar una declaración, y suficiente para dar a toda la familia una base común desde la que hablar.

Es estudiante

Los padres se han cansado y exigen que lleve su presupuesto. La pasión por la contabilidad sigue sin asomar en el horizonte, pero usted ve el interés de una primera experiencia antes de que las cosas se pongan serias.

Prometido: no le atiborraremos de conceptos contables. Pero bastante pronto, sin llegar a experto, sabrá de qué habla — e impresionará a su banquero. Créanos, eso no es poco para lo que venga después.

Vive en el extranjero

Las maletas están hechas, hola nuevos horizontes. Vivir fuera no significa ser Creso, pero sí significa una situación más complicada: cuentas en el país de origen, otras cosas en el nuevo, y administraciones fiscales por ambos lados, convencidas de que sus cuentas en el extranjero esconden millones que usted no tiene.

¿Cómo presentar a la vez una visión global y otra país por país? Si es asesor fiscal, ya tiene las herramientas. Si no, probablemente no busca llegar a serlo.

Tiene una cartera

Se construye poco a poco. Pero el riesgo, ¿dónde está? Quiere poder darle vueltas a sus datos, hacer aparecer el análisis que le permita ver un poco más lejos: el reparto real, por sector, por zona, por tipo.

No tenemos la bola de cristal. Tenemos una herramienta que le permite hacer algo distinto de aguantar lo que venga.

3. Lo que BaleineCash hace, concretamente

Todo parte de un extracto bancario

Vamos en serio. En la base de todo hay una cuenta bancaria, y las ganas de analizarla, clasificarla y sacar de ella lo que hace falta cuando hace falta.

BaleineCash no hará su declaración fiscal en Taiwán ni en Costa Rica. BaleineCash le ayuda a tratar el extracto electrónico que su banco le facilita para descargar.

No se teclea nada de nuevo: se recogen los asientos. Eso significa tomar un archivo en el formato del banco y ponerlo en el nuestro. Use Excel o use SAP, nadie se libra: hay que abrir el csv o el xlsx y traducirlo a un formato utilizable. Y cada banco saca el suyo. Sería demasiado sencillo de otro modo.

La primera vez no es la más agradable

Seamos claros: leer un csv por primera vez y darle un formato estándar no es intuitivo. Es la parte algo ingrata.

Pero una vez hecho, queda guardado. La vez siguiente es mucho más fácil — y la de después, más aún.

Después, se aligera

BaleineCash propone una clasificación, usted la valida o la corrige. Define palabras clave, importes, reglas. En cada importación hay menos que repasar.

No nos hemos esforzado en hacer una herramienta cada vez más complicada: nos hemos esforzado en que sea cada vez más fácil.

Dicho esto, la contabilidad sigue siendo debe y haber. Siguen siendo cuadros que preparar para una declaración de IVA, una declaración de la renta, un plan de amortización, un seguimiento de cartera. Sigue siendo trabajo, y sigue sin ser divertido.

Solo intentamos hacerlo más fácil.